viernes, 22 de julio de 2011

92 grados Fahrenheit, parcialmente nublado

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Fotografía de Tyrone Turner/National Geographic - infrared showing heat loss from NYC buildings

El clima de hoy es bochornoso y no me siento inspirado para escribir. Tal vez tengo uno de esos famosos “bloqueos de escritor”, aunque nunca he creído en ellos. Tal vez simplemente no tengo nada que decir, pero lo dudo, porque mi vida no es, en este día preciso, más aburrida o más interesante que otros días. La explicación que prefiero es que soy lento. Siempre he sido lento, no es algo que me preocupe, es sólo que en esta ocasión mi lentitud ha causado una pequeña crisis en cámara lenta. La verdad es que me gusta como escribo. No lo digo por vanidad, pues tengo pocos lectores, no he ganado ningún premio literario y la venta de mis libros no ha generado nunca ingresos. Me gusta porque disfruto leer algo que escribí y que ya había olvidado. Por supuesto que no me gusta todo ni me gusta siempre, pero hay algunos textos que tienen vida propia y cortejan al lector mucho mejor que yo.

El problema es la familiaridad, que tarde o temprano se transforma en una fórmula. Y ahora, después de ciertas lecturas, le temo a la repetición. Una de ellas es la obra de un escritor que tiene momentos brillantes, pero que no fue capaz de salir de su propia hipnosis auto inducida. La otra es el libro “Cultural Amnesia” de Clive James, que aboga por la claridad casi tanto como aboga por su idea del humanismo liberal, pero que termina repitiendo incesantemente los mismos argumentos. Desgraciadamente, la claridad de mi problema no me sugiere ninguna respuesta, así que, como siempre, haré lo posible por vencer la parálisis y seguiré, como siempre, escuchando el canto del bardo. Esta vez seré consciente de mis propias tretas, y esperaré desarrollar la madurez necesaria para no perder lo que tengo sin ganar otra cosa.



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