domingo, 2 de octubre de 2011

Taller de mala escritura


Hoy voy a hacer un taller literario al revés, voy a compartir con ustedes algunas perlas de plástico de mi escritura, de lo que pienso y escribo pero no publico. Espero que casi nadie piense que lo que sí publico es en realidad peor…
Los invito a liberarse conmigo y compartir con todos lo más cursi, redundante, retórico, incomprensible y aburrido de su escritura.
1. Proyecto de guión: “Los Agrosexuales”
Se oye el chirriar de una coladera al ser levantada, se ve cómo se levanta y se aparta hacia un lado. Comienza una canción (“I don’t wanna loose your love tonight”). La cámara sale, se levanta por el aire y nos muestra el Palacio de Bellas Artes, gira, se eleva más y vuela por la ciudad hasta Insurgentes y Periférico; a la altura del puente de Aurrerá se ven dos autos en veloz persecusión. Uno es un convertible rosa, el otro un Malibú 78 negro. La cámara enfoca el auto rosa, que en ese momento choca contra un pesero. Close-up a la cabeza del conductor que está deshecha contra el parabrisas y escurre sangre. En el fondo semiborroso se ve como llega el otro auto, se detiene y de él salen corriendo varias personas. El primero en llegar y ver la escena dice con voz de inmensa decepción y fastidio:
-¡Mierda, nos quedamos sin cantante!
Se oye una voz serena que responde sin mostrar a quien habla.
-Yo soy cantante.
Corte.
2. De un ensayo sobre la belleza
O entonces, cómo se supone que abordo la idea de no explotar de más el nombre, de pasar a funciones poéticas del lenguaje sin acordarme de las otras, una caja, unos zapatos, unos caminares, unas deudas, unos deudos, unos fenómenos de pureza, unos charcos, si quieres unos pintores expresionistas, si quieres unos fenómenos surrealistas, sin acordarme de la polémica entre esta caja y su gemelo industrial, de algún modo lo que sí era arte de la bienal, más pa’trás, ni siquiera vas a ver la calidad de la laca, es sólo una caja de cartón.
3. Poema de desamor
Ahora
el galeón de fantasmas surca aguas revueltas,
la carne grita, el corazón duro, reseco, estrujado, penetrado
por cientos de espinas
que reviven para presionar de cuando en cuando
no contiene una gota más de jugo que vaciar.

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