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viernes, 18 de marzo de 2011

Pushkin










Cuando pienso en escritores de origen africano (aunque finalmente todos somos de origen africano, ¿no?) pienso de inmediato en Aleksander Pushkin.

Este escritor, considerado el padre de la literatura
moderna rusa, es famoso por muchas razones: la primera, desde luego, es su literatura, que va del poema herético "Gavrilíada" a la novela en verso "Evgueni Oneguin", pasando por muchas versiones literarias de cuentos populares rusos tan célebres como el Zar Saltán y por supuesto, numerosos poemas.

Pero también encarna el estereotipo del poeta romántico al estilo de Byron: de cuna muy noble y gran fortuna (el apellido Pushkin se remonta al siglo XII), rebelde, enamoradizo, fascinante, viajero, metido en movimientos sediciosos, de erudición universal mezclada con el interés por las culturas vernáculas. En vida fue exilado varias veces, y murió en un duelo defendiendo el honor de su esposa, Natalia Goncharova, una de las grandes bellezas de su tiempo.

¿Qué tiene todo esto que ver con su origen africano? Pues poco, en realidad, y ese es justamente el punto. El abuelo de Pushkin, sobre el cual el poeta empezó pero no terminó una novela, era un esclavo africano que llegó a Rusia en tiempos de Pedro I el Grande. Según algunos, provenía de Etiopía. Según otros, de Camerún, al otro lado de África. Lo que parece cierto es que fue llevado de niño a la corte otomana de Istanbul y desde allí pasó a Vilnius. Fue bautizado, en la iglesia de la Iglesia de Santa Paraskeva de esa ciudad, con el nombre de Abram Petróvich (es decir, hijo de Pedro, el zar) Gannibal.

La historia que yo escuche de niño tenía tientes más heroicos: según dicha versión, Abram era un esclavo al servicio de uno de los jóvenes aristócratas que Pedro enviaba a Occidente a estudiar para así modernizar Rusia. Sin embargo, el muchacho no aprendió nada, pues en su lugar estudiaba su esclavo, que tenía su misma edad y mucha más inteligencia y nobleza, pues era un príncipe africano. Cuando Pedro se dio cuenta, lo liberó y lo invitó a vivir en su corte, en la que llegó a ser un destacado ingeniero militar, general de división, e incluso gobernador de Tallin. De su segundo matrimonio, con la noble de origen alemán y escandinavo Cristina Regina Siöberg, tuvo diez hijos. De esa descendencia, su hijo Osip tuvo a su vez una hija, Nadezhda, la madre de Pushkin.

La fotografía que ilustra esta nota proviene de un blog donde se describe con lujo de detalles la descendencia de Abram Petróvich hasta la novena generación. La mujer alta y pelirroja que está parada detrás del Príncipe Carlos, es Natalia Ayesha Phillipps, madrina del príncipe William y casada con el 6º duque de Westminster, el sexto hombre más rico de Inglaterra. Es, por supuesto, descendiente directa del susodicho esclavo.

Citar esta historia típica de la nobleza europea es probablemente suficiente para probar la irrelevancia relativa del origen de un escritor determinado, pero los invito a hacer un ejercicio. Miren atentamente la fotografía de la sexta duquesa de Westminster y amiga íntima de Diana de Gales, y reciten al mismo tiempo estos versos de la escritora norteamericana June Jordan, a ver qué sensación les produce:

Incluso esta noche necesito caminar y despejar
mi cabeza en relación a este poema sobre por qué no puedo
salir sin cambiarme de ropa de zapatos
ni la posición de mi cuerpo o la identidad de mi género mi edad
mi status de mujer sola al atardecer/
sola en las calles/ sola no siendo el caso/
el caso es que no puedo hacer lo que quiero
con mi propio cuerpo porque soy del sexo
equivocado de la edad equivocada del color de piel equivocado y
supón que no es aquí en la ciudad sino allá en la playa/
o en la profundidad del bosque y quisiese ir
sola mi alma ahí a divagar sobre Dios/ o
los niños o a pensar sobre el mundo/ todo eso
revelado por las estrellas y el silencio:
no podía ir y no podía pensar y no podía
quedarme ahí
sola
como lo necesito
sólo porque no puedo hacer lo que quiero con mi propio
cuerpo y
quién mierda hizo las cosas así
de este modo y en Francia dicen que si el tipo penetra
pero no eyacula entonces no me violó
y si después de acuchillarlo si después de los gritos si
después de rogarle al bastardo y si incluso después de darlecon un martillo sobre la cabeza si incluso después de eso él
y sus amigotes me fornican después de eso
entonces yo lo permití y no hubo
ninguna violación porque finalmente entiendes finalmente
me fornicaron porque yo estaba equivocada yo estaba
equivocada nuevamente por ser yo siendo yo donde estaba /equivocada
de ser quién soy
lo que es exactamente como Sudáfrica
penetrando en Namibia penetrando en
Angola y acaso eso significa quiero decir cómo sabes si
Pretoria eyacula cómo es que se reconocerá la evidencia la
prueba de la eyaculación del monster jackboot en Blacklandy si
después de Namibia y si después de Angola y si después de Zimbawe
y si después de que todos mis parientes y mujeres resistan incluso a
la auto-inmolación de las villas y si después de eso
igual perdemos qué van a decir los muchachotes reclamarán
mi aprobación:
Me Logras Seguir: Somos el pueblo equivocado de
la piel equivocada en el continente equivocado y sobre qué
diablos están todos siendo tan razonables
y de acuerdo al Times esta semana
allá por 1966 la C.I.A. decidió que tenían este problema
y el problema era un hombre llamado Nkrumah así es que
lo mataron y antes de eso fue Patrice Lumumba
y antes de eso fue mi padre en los terrenos
de mi escuela de Ivy League y mi padre con miedo
de caminar en dirección a la cafetería porque dijo que
era una equivocación de edad equivocada de piel equivocada de identidad
de género equivocada y estaba pagando mi escolaridad y
antes de eso
era mi padre diciendo que yo estaba equivocada diciendo que
debería haber sido niño porque él quería uno/ un
niño y que debiera haber tenido la piel más clara y
que debiera haber tenido el pelo más liso y que
no debería ser tan amante de los chicos que en cambio yo debería
haber sido uno/un chico y antes de eso
era mi madre implorando por una cirugía plástica para mí
mi nariz y para mis dientes frenillos y diciéndome
que suelte los libros en otras palabras
que pierdan
estoy muy interiorizada de los problemas de la C.I.A.
y los problemas de Sudáfrica y los problemas
de la Corporación Exxon y en general de los problemas
de la América blanca y los problemas de los profesores
y los predicadores y los del F.B.I. y los trabajadores
sociales y mi madre y padre personalmente/estoy muy
interiorizada de los problemas porque los problemas resultan ser
yo
yo soy la historia de la violación
yo soy la historia del rechazo a quien soy
yo soy la historia de la terrorífica encarcelación de
mí misma
yo soy la historia de los asaltos y la agresión y de ilimitados
ejércitos en contra de todo lo que quiera hacer con mi cabeza
y mi cuerpo y mi alma y
sin importar si se trata de caminar en la noche
o si se trata del amor que siento o
si se trata de la santidad de mi vagina o
de la santidad de mis fronteras nacionales o la santidad de mis líderes o la santidad
de todos y cada uno de mis deseos
que sé yo de mi personal e idiosincrásico
e indiscutiblemente solo y singular corazón
que he sido violada
porque estoy equivocada, soy del sexo equivocado la edad
equivocada la piel equivocada la nariz equivocada el pelo equivocado la
necesidad equivocada el sueño equivocado la geografía equivocada
el sastre equivocado yo
he sido el significado de la violación
he sido el problema que todos buscan
eliminar a través de la penetración
forzada con o sin la evidencia de mugre y/
pero no confundamos este poema
no es que consienta yo no me entrego así como así
a mi madre a mi padre a mis maestros al
F.B.I. a Sudáfrica a Bedford-Stuy a Park Avenue a American Airlines a los ociosos
de pene erecto en las esquinas a los rastreros en autos
no estoy equivocada: Equivocada no es mi nombre
Mi nombre es mío mío mío
y no puedo decirte quién diablos hizo las cosas así
pero sí puedo decirte que de ahora en adelante mi resistencia
mi auto-determinación simple y cotidiana y nocturna
puede muy bien costarte la vida.

(Traducción de Verónica Zondek, 2006)


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Imagen original












jueves, 16 de septiembre de 2010

Costumbres del ojo 7 ┇ De la ilustración al cuento

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Mi cuento favorito es recurrente: "si reina un día fuera/ dijo la hermana primera/daría al mundo un festín/ que nunca tuviera fin". Es la hermana mayor de tres, la que acabará de cocinera en palacio. A la mediana le corresponde el taller real de hilados, mientras a la más joven le toca el papel irreprochable de ser la Madre, la creadora directa e indirecta de reyes y reinos mágicos, la esposa del Zar Saltán. Los versos que recuerdo desde la infancia están indisolublemente ligados a las ilustraciones. Las mejores son las de Víctor Vasnetsov e Iván Bilibin, dos maestros que tomaron elementos de la pintura realista rusa del siglo XIX para recrear el mundo terrible y maravilloso del folclor ruso.

Otro gran ilustrador de literatura fue Gustave Doré, pero las imágenes que creó son, para mí, las hermanas mayores de la verdadera generadora de magia (la literatura), mientras que las acuarelas de Bilibin compiten por el primer puesto con la Madre, como la Princesa Cisne del cuento del Zar Saltán, que recrea mundos mágicos aunque nunca deja satisfecho a su príncipe Guidón.

¿Son las ilustraciones las hermanas pobres de los cuadros, hermanas resentidas y celosas que nunca logran algo más allá que cumplir una función? ¿O son, por el contrario –como la arquitectura–, más nobles por el propósito mismo que les insufla vida? Lo pragmático, lo sublime, lo útil: todas ellas categorías evocadas por Fluxus en el manifesto de George Maciunas de 1966: "Exclusividad, Individualidad, Ambición... Trascendencia, Rareza, Inspiración, Habilidad, Complejidad, Profundidad, Grandeza, Valor Institucional y Mercantil". Lo que sirve para destronar al arte, sirve o no sirve para entronizar al diseño.

La charla preocupada desemboca en una pregunta: ¿es posible llevar por la calle un vestido de María Antonieta con la misma prestancia que es posible colgar un cuadro de Rembrandt en la sala de una casa? Tal vez resulta hoy más "artístico" usar el vestido de María Antonieta, reinstaurarlo como pieza dueña del Sentido, y llevar a Rembrandt a la guillotina.

Imagen de Bilibin para Valisila la hermosa